Pornografía Infantil ¡¡NO!!

sábado, 20 de noviembre de 2010



Felice Anniversario, Amore di la mia vita ♥♥

lunes, 15 de noviembre de 2010


Cómo se hizo el Universo...

jueves, 4 de noviembre de 2010

- Papá, Papá, dice mi mamá que me digas cómo se hizo el universo.

Miro sus ojos tan pequeños, tan brillantes, tan cristalinos, como los de su madre.

- Ya pues papito, cómo se hizo el universo.

Jala su silla rosa, acomoda su pelo dorado y me queda mirando con esos ojos de ratón asustado.

Le sonrío y le empiezo a contar la historia.

Hubo una vez, que había, una gran familia, que vivía en una gran esfera, no eran muy sociables, ni le gustaban jugar, correr, ni nada por el estilo, es que eran tantos y el lugar tan pequeño que apenas podían hacerlo. Pero en un momento no marcado uno de ellos dijo:
- Ya basta, quiero jugar, correr por donde me plazca porque, sé que hay algo más que éste pequeño lugar tan agobiante.

Y éste se movió, y empujo a otro y éste a otro, a otro y a otro y, todos se movieron a una gran velocidad que rompieron su hogar (la esfera). Se esparcieron rápidamente, algunos en grandes grupos y otros en solitarios.

¡Cómo brillaban sobre ese manto tan negro que los rodeaba!... y entre ellos a grandes voces repetían.

- Unidos nuevamente… ¡Jamás!

Mi niña me mira; se abren grandemente sus ojos azules, acomoda sus cabellos de oro y se tapa sus manos tan pequeñas y redondas y me dice:

- Jijijiji... ¡Ay papá!... con razón mamá dice que eres un loco sin remedio.

La primavera...

miércoles, 27 de octubre de 2010

Corre la niña con su risa de fiesta, sus ojos de cielos y su piel de pureza. Brinca y canta, con su canastita de flores, de frutas, y de amores.
Las aves revolotean sus cabellos de oro y las ardillas recogen el manto de plata que cubrieron los campos extintos de adorno.
¡Mamá! - le dice a la tierra.
¡Papá! - le dice al Sol, que emite rayos luminiscentes muy sonoros.
El viento muy cuidadoso le pone una corona de margaritas, le da un beso en su mejilla diciéndole.
- Al fin llegaste, mi niña juguetona, mi niña de primavera, mi niña que enamora.

Mi amor de coralí

miércoles, 29 de septiembre de 2010


Piel de nacar, ojos de cielo oscuro, pestañas de rubí, cejas color carmesí, y sus cabellos risueños de alhelí. Muy alegre y muy tierna, si ve un animalito perdido le hace cariño y se lo lleva para la casa, lo cuida, lo engorda, lo lleva al veterinario para que le ponga sus vacunas y luego para suerte mía, les encuentra dueños, porque hay de mí, hay de mi, sino fuese así, tendría un zoológico, y todo, porque siempre le digo, sí. Le gusta jugar a la casita, hace sus deberes, el te y la comidita, se pone su mantel y deja todo limpio, cuando llego me cuenta todo lo que hizo y todo lo que desea tener. Una hija y una casita blanca en las montañas de Italia, le gusta bailar (Acondicioné un lugar para ella, su piso parquet y espejos donde pueda ver su belleza repetidas más de una vez), leer mis ingenios y quedarse dormidita en mis brazos y al despertar en las mañanas, le digo despierto o entre sueños: Mi amor de coralí.

Tan solo tú...

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Me sentía libre, sin ataduras, independiente de todo lo que me rodeaba, invulnerable ante las miradas, ante las risas, ante las tristezas, ya había curado las heridas hechas de almíbar, había vuelto mi forma alegre de ver la vida, de ironizar la propia inmadurez de mis semejantes y sobretodo la mía.

Me hallaba brillante y resplandeciente en éste cielo raso, mi luz de oro, mis dos núcleos zarcos, mi rostro de alabastro enigmático para la gran mayoría, pero no para ti.

Y no sé por qué, o en que momento ocurrió que sentí la necesidad de tu presencia, de tu alegría muy desbordante, muy burbujeante. Añoraba en cada minuto tener tu mirada sobre la mía, esos ojos apeninos que hacia anhelarte aún más cuando corría el tiempo sobre mí.

Traté de dormir en los días y esconderme en las noches, entre los gemelos imperiales, entre el rey de la naturaleza viva pero, no sé cómo tú siempre me encontrabas.

Los días y las noches ya no valían sin ti, y de tanto, de tanto desear lo casi imposible caí fulgurante en la candidez de tus manos y me sentí muy débil, muy frágil, muy pequeño ante tu piel de nieve y tus borde de carmín, traté de oponer resistencia, lo traté, lo juro, sin embargo, ya mi corazón tenia tus huellas dentro de él.

Y en una tarde, en un parquecito de colores con las aves que recitaban rimas, con las mariposas azules galanteando a los señoriales claveles, con los suspiros tímidos del céfiro tentando tus finos cabellos carmesí y entre la luna junto al sol mirándonos como espías, te dije viéndote a tus astros marinos las palabras que prometí nunca más repetir: Te amo, te amo, te amo tan solo a ti.